A fines del siglo XVI hubo una gran hambruna por la sequía en aquel agreste paraje de la Parroquia El Cisne, por lo cual los indios que vivían en esta región resolvieron emigrar hacia un lugar menos inhóspito. Más, cuando ya habían iniciado el éxodo, se les apareció la Virgen y les dijo "fundasen aquí una iglesia que allí los quiero asistir para que no tengaís hambre". Los indios cumplieron con su orden, algunos viajaron a Quito y mandaron a tallar una imagen de la Virgen María.
El cabildo de Loja acostumbraba a trasladarse a la población de el Cisne y muchos años celebró allí una sesión Solemne en honor de Nuestra Señora del Cisne, que fue declarada “JURADA PROTECTORA DE LOJA Y SU PROVINCIA” Cuando ocurrió la invasión de el Perú a nuestro País el año de 1941, tras de bombardear las ciudades ecuatorianas de Machala y Santa Rosa, la aviación Peruana se dirigió a cumplir igual mortífera misión en la ciudad de Loja, pero entonces se tendió sobre la misma una inusual capa de neblina que la cubrió totalmente y de es manera sus atemorizados habitantes que clamaban de rodillas la celestial protección de Nuestra Señora del Cisne, solo pudieron escuchar el rugido de los motores de los aviones peruanos que volaron un y otra vez sobre la hoya de Loja, sin poder distinguir nada que les sirviera de blanco para descargar sus mortíferas bombas. Así protegió la Virgen del Cisne a al ciudad y provincia de Loja.
El cabildo de Loja acostumbraba a trasladarse a la población de el Cisne y muchos años celebró allí una sesión Solemne en honor de Nuestra Señora del Cisne, que fue declarada “JURADA PROTECTORA DE LOJA Y SU PROVINCIA” Cuando ocurrió la invasión de el Perú a nuestro País el año de 1941, tras de bombardear las ciudades ecuatorianas de Machala y Santa Rosa, la aviación Peruana se dirigió a cumplir igual mortífera misión en la ciudad de Loja, pero entonces se tendió sobre la misma una inusual capa de neblina que la cubrió totalmente y de es manera sus atemorizados habitantes que clamaban de rodillas la celestial protección de Nuestra Señora del Cisne, solo pudieron escuchar el rugido de los motores de los aviones peruanos que volaron un y otra vez sobre la hoya de Loja, sin poder distinguir nada que les sirviera de blanco para descargar sus mortíferas bombas. Así protegió la Virgen del Cisne a al ciudad y provincia de Loja.


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